¡ATENCIÓN HOOLIGANS SUELTO!: EL PELIGRO DEL RADICALISMO
Las imágenes que he seleccionado esta vez para mi
nuevo artículo son de 1914. En ellas podemos observar a una masa de gente
sonriente despidiendo a sus héroes que marcha
n a la guerra. Acababa de empezar
las I Guerra Mundial y tal era el fervor de las masas y su ceguera ideológica
que, los alistamientos eran masivos, y cada país los animaba como si fueran más
a unas Olimpiadas que a la batalla, donde demostrar su heroicidad y derrotar al
tan odiado enemigo. Una guerra que entonces se pensó para unos pocos meses,
inundada por el nacionalismo exacerbado y el odio al contrario, lo que hizo
caer toda posibilidad de evitarla e incluso dio al traste con el movimiento
obrero
Dicho esto, me imagino que el lector se habrá llenado de preguntas sobre hacia dónde quiero ir o qué irracionalidad pudo llevar a estas gentes a celebrar de esa manera la marcha de sus hijos, maridos, familiares o amigos a uno contienda estúpida que ya no se los devolvería.
Pues la razón de todos ello es precisamente lo contrario, la sinrazón de la radicalización de pensamiento de la que se nutre el “hooligans”. Y permítanme, la licencia de utilizar este termino anglosajón, pese a la gran riqueza de nuestra lengua, pero que tan bien define al personaje que quiero describir y denunciar.
Porque el “Hooligans”, no nace, sino que se va haciendo, y puede ser cualquiera en cualquier momento, si se se deja abandonar a sus fuertes emociones reforzadas por un ideario, sujeto a un círculo cerrado de retroalimentación continuada de aquello que se quiere creer. Así, el “Hooligans” sólo lee aquello que refuerza sus ideas y alimenta su seguridad, el resto de la información sencillamente es falsa o no existe. Para él, el Mundo se resumen en buenos y malos, los que llevan la razón y los que no, los amigos y los contrarios. Porque todo el que no piensa como él, o está equivocado y no merece su respeto o, aún peor, es su contrario y tiene su desprecio. Y no hay término medio, porque no entiende que alguien no quiera entrar en la contienda, de modo, que si es así, el “Hooligans” actúa con violencia y superioridad ideológica ante el cobarde.
Y así, va creciendo el odio en el personaje, que cada vez atiende a menos razones, reforzado por el grupo afín, que requiere de otros donde encauzar tanto resentimiento.
El “hooliganismo” es una de las mayores expresiones de la masificación, de la pérdida de identidad del individuo, y así como aquellas hordas que aclamaban la quema de la bruja, el ser humano esconde sus principios y sus responsabilidades en el bulto de la masa inconsciente y manipulable.
Y ahora te pido querido lector, que reconozcas cuanto de ti hay en toda esta descripción que acabo de hacer, que te prometo, yo haré mi parte en lo que a mi me toca. Pues del odio sólo puede nacer odio, de la rivalidad guerra y de la sinrazón la estupidez.
Afrontamos en estos tiempos, grandes dosis de hooliganismo, que inundan todo el panorama social y político, desde las calles y las redes hasta las instituciones que deberían protegernos y liderarnos. Así el adversario político se está convirtiendo en el enemigo al que se debe hundir y al que no se le puede reconocer ningún logro. Pero el político no es sólo imagen de la misma sociedad y su ruptura inmoral, que ellos mismos alimentan. Desde la prensa, en muchas ocasiones, se aviva la llama, con comentaristas enfrenados y si alguien, como el otro día le pasó a un famoso director de cine español, se le ocurre llamar a la cordura, se le ataca por no querer mojarse. Porque la intelectualidad que no toma partido, en estos momentos, para unos y otros, al parecer, es simplemente cobarde y poco comprometido. Argumento muy lógico, por otra parte, dentro del esquema de los poseedores de la verdad única.
Las redes se llenan de personas que sólo tienen como finalidad atacar al contrario, insultarlo y agredirlo, dudar de su lucidez, asentadas en las mismas fuentes, no otras claro, que refuerzan sus ideales. Personas que se asocian e invitan a plataformas y grupos afines donde poder no sentirse solas y así tener la seguridad en su fortaleza, que puede llevar su odio aún más allá. Y las noticias falsas se transmiten sin filtro ninguno, abandonados a toda responsabilidad, solo absorbidos bajo la razón del insulto constante y el desprecio al otro.
Y así, el hooliganismo, embravecido por el sufrimiento de Covid 19 y la crisis económica está inundando nuestro sociedad, extendiéndose como una lacra, en la que de este modo, la reconstrucción se va a hacer muy difícil.
O paramos o la Historia que tiende a repetirse nos parará.
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