CHARLAS CON HERÓFITO: SOBRE LA MORALIDAD INÚTIL

¿Qué te ocurre, por qué te indignas?

¿Es que no lo ves?- ¡Cómo me trató aquel idiota, que después darle dinero se marchó sin dar las gracias e insultándome en voz baja, porque no era lo que esperaba!
Me arrepiento mucho de haberle dado algo. ¡Mala persona! ¡Sinvergüenza!

Pero … y tu,  ¿de qué te ríes?

Me río  de ti

¿Por qué? ¿No ves lo indignado que estoy?

Por eso mismo, por lo absurdo de tu comportamiento.

¿Cómo que absurdo? No lo entiendo, explícamelo

Pero déjame antes que te plantee una cosa, ¿vale?

Así sea

Imagina ahora mismo que yo fuera un león hambriento y quisiera comerte, aunque tu me has traído comida. ¿Qué pensarías? ¿Te indignarías conmigo por atacarte o simplemente te defenderías? ¿Pensarías que soy un mal animal o un sinvergüenza?

¿Cómo? ¿Pero que tontería es esta? Claro que no me indignaría ni pensaría que eres malo, tan solo me defendería, porque en tu naturaleza está atacarme

¿Por qué entonces no respetas la naturaleza de los demás y descargas sobre ellos etiquetas morales cuando no se comportan como según tú deberían?

¿No te das cuenta de la energía que gastas cada vez que descargas sobre los demás tus propios patrones y responsabilidades?

Pero …¿por qué sonríes tu ahora?

 Porque ahora me doy cuenta de lo estúpido que es aplicar una moral a una naturaleza que no entiende de morales. Y del ego que en ello se esconde, el querer cuadrar toda la realidad bajo mis propios patrones.

Mejor te hubiera ido si después de observar, hubieras actuado en consonancia de tus propias elecciones, dejando que el otro actuara en libertad bajo las suyas propias.

Sigamos pues


Sigamos


Comentarios

  1. Dedicado a Milan Kunderan, del que aprendí esta gran lección en su libro “La insoportable levedad del ser”

    ResponderEliminar

Publicar un comentario